¿Qué es
Yoga? | ¿En
que consiste el Yoga? | Hatha
Yoga o aspecto físico del Yoga | El
Yoga como camino y proceso | Pranayama | Meditación | ¿En
que nos ayuda el yoga? | ¿Cómo
empezar la práctica del Yoga?
¿Qué es
Yoga?
Es
una ciencia de autoconocimiento que nace del eterno
deseo del ser humano por trascender las condiciones
ordinarias de su existencia. Si bien se origina en
la India, su estudio y aplicación es patrimonio
de la humanidad, ya que nace de preguntas que son
universales: ¿quién soy? ¿cómo
puedo lograr una vida plena, en armonía con
todo lo que soy?
El
yoga es una perspectiva de la realidad, un estado
de claridad que nos permite reconocer aquello que
nos une a cada ser humano, al mundo en su totalidad,
en lugar de lo que nos separa de ellos. Nos aporta
herramientas para disolver las resistencias físicas
y mentales que nos impiden vivir nuestra verdadera
naturaleza; que es la dicha ( ANANDA).
Uno
de los principales significados de la palabra yoga
es unión: con uno mismo, con el universo y
con lo divino. Aunque es imposible desentrañar
la riqueza y profundidad del término, es importante
resaltar que tiene dos significados generales, la
de estado y la de camino o proceso. Yoga es el camino
de transformación individual que implica confrontar
y trascender nuestros límites para alcanzar
el estado de unidad, estado que es a su vez el mismo
yoga.
Yoga
es el estado de serenidad en plenitud que nos permite
experimentar nuestra verdad interna. Es la capacidad
de estar centrado en medio de la actividad para obtener
una perspectiva clara de lo que está sucediendo
y, así, responder de la mejor manera a las
diversas circunstancias de nuestra vida cotidiana.
¿En
qué consiste el Yoga?
Yoga
abarca los diversos aspectos de nuestra existencia.
Estos aspectos podrían describirse como ramas
o áreas de observación; uno de los
compendios clásicos de yoga, Los Yoga Sutras
de Patanjali habla de las siguientes áreas:
Yama actitudes
respecto a lo que nos rodea y hacia los demás,
se practica a través de preceptos como: no
dañar y hablar con la verdad.
Niyama establecimiento
de un balance entre prácticas personales de
transformación personal, de auto observación
y de confianza en la fuerza divina.
Asana se
refiere a la práctica física, posturas
de yoga que pueden ser practicadas con diversos enfoques,
tales como: enfatizando su conexión a través
de la respiración, o detallando sus principios
de alineamiento, o conectándolas vigorosamente
a través de secuencias especiales.
Pranayama concientización
de la respiración para expander nuestra fuerza
vital y depurar nuestro organismo.
Pratyahara capacidad
de interiorizar los sentidos.
Dharana capacidad
de dirigir la mente.
Dhyana meditación,
es decir, capacidad de relacionarse plenamente con
lo que se intenta comprender.
Samadhi capacidad
de integración completa con el objeto de comprensión.
Para
abarcarlos, las diferentes técnicas de yoga
ofrecen herramientas con las que se realiza un trabajo
transformador en el cuerpo, intelecto, emociones
y relaciones con los demás y con el mundo. Estás
técnicas implican movimiento, reflexión,
sonido, estudio, meditación etc.
El
yoga es un camino de experiencia personal que, durante
miles de años, ha ayudado al ser humano a
reconocer la unidad de cuerpo, mente y espíritu.
Aspecto
físico del Yoga, una puerta de entrada a la
práctica.
Este
aspecto del yoga es el más conocido en Occidente,
quizá porque es uno de los más palpables.
Se basa en la actividad física que proponen
las asanas o posturas, una de las muchas herramientas
para aproximarse a la práctica del yoga. En
su acepción más general, al aspecto
físico se conoce como hatha yoga, ya que hay
otros aspectos de yoga conocidos como bhakti yoga
(yoga de la devoción) jnana yoga (yoga del
conocimiento), etc.
Existen
infinidad de sistemas de hatha yoga, tantos que sería
imposible clasificarlos exhaustivamente. La diferencia
entre ellos es principalmente el énfasis que
los diferentes maestros han puesto ya sea en el alineamiento,
el uso de la respiración, en la manera de
conectar las posturas, o en las técnicas meditativas.
No importa el enfoque, el objetivo es siempre el
mismo: enseñarnos a dirigir la atención
hacia el propio proceso de la práctica, llevarnos
a fluir en él, abrirnos a la auto observación.
En
hatha yoga utilizamos el cuerpo para transformar
la mente, y, a su vez, el propio cuerpo es transformado.
Cualquiera que sea el sistema, al adentrarse en él
se descubre el propósito del yoga: la elevación
de la conciencia individual y universal.
El
Yoga como camino y proceso
Recordemos
que el yoga no es sólo un estado, es decir,
una meta final; implica igualmente un camino, la
forma de vida que se da en el proceso.
Empezamos
a comprender realmente lo que es el Yoga, el día
que aprendemos a ver las posturas como herramientas
a través de las que exploramos y abrimos restricciones,
despertamos nuestra sensibilidad. Las asanas desempeñan
su función en el proceso de practicarlas,
no sólo en su forma final. En este proceso
conocernos nuestras actitudes, nuestras ambiciones,
algunos de nuestro miedos y nuestra impulsividad.
De estas observaciones surge nuestra transformación.
Cuando
no tenemos la mente enfocada, los movimientos se
convierten en ejercicios mecánicos que llevan
al cuerpo a un lugar mientras dejan a la mente en
otro, provocando así una fragmentación
de nuestro estado de unidad.
Hatha
es traducido como balance del estado lunar y del
lado solar del cuerpo, o el yoga de la fuerza.
PRANAYAMA
o práctica de la respiración consciente.
La
respiración es el puente entre el cuerpo y
la mente. Su modo y ritmo reflejan la personalidad
y el estado de ánimo, así como la relación
del individuo con su propio cuerpo y con el mundo.
Alcanzar un balance entre "el control" y "la
entrega", "la acción" y la "recepción",
es decir entre la inhalación y la exhalación
es una forma de lograr armonía en nuestra
vida.
Una
vez que nos familiarizamos con planos más
complejos de la respiración, nos damos cuenta
que el yoga nos ayuda a expandir nuestra propia energía
y a dirigirla hacia diferentes partes del cuerpo. A
través de esta energía enfocada podemos
disolver bloqueos y eliminar dolores a nivel tanto
físico como mental y emocional.
Meditación
La
meditación es la práctica del desapego
a nuestros pensamientos y emociones. A través
de ella buscamos la experiencia de convertirnos en
el observador de esos pensamientos, de esas emociones
para descubrir que son relativos: el verdadero "Ser" inmutable
es el observador, no lo observado.
Cuando
meditamos ponemos a un lado todo aquello que es accidental
en nosotros mismos, nos hacemos uno con la quietud,
la serenidad y tocamos así a nuestro ser trascendental,
nos damos cuenta, aunque sea por instantes, de que
somos esa esencia.
La
experiencia repetida de esos instantes empieza a
irradiar en nuestra vida cotidiana, a lo largo de
distintos momentos y adquirimos la capacidad de distinguir
lo trascendente de aquello que no lo es.
¿En
qué nos ayuda el yoga?
Al
paso del tiempo tendemos a volvernos rígidos
e inflexibles, tanto física, como mentalmente.
A ello contribuyen, por un lado, la fuerza de la
gravedad, y por otro las tensiones, traumas o miedos
que experimentamos. Esta rigidez oprime los nervios,
glándulas, columna vertebral y los órganos
en general, afectando nuestra energía. El
cuerpo se vuelve menos eficiente y sensible, además
de perder contacto consigo mismo. Si pensamos que
la característica de la vida es el movimiento,
cualquier restricción en el mismo implica
una disminución en la calidad de vida y en
la capacidad de sentirnos plenamente vivos.
Al
despertar la sensibilidad para detectar nuestro nivel
energético, el yoga se convierte en un sistema
preventivo de salud, y en un medio de contrarrestar
la tendencia natural a cerrarnos y encogernos en
todos los niveles.
Algunos
de los resultados físicos más obvios
y concretos del yoga pueden observarse como un aumento
de la flexibilidad, fuerza, equilibrio y resistencia
del cuerpo, así como de la vitalidad. Quien
practica yoga, desarrolla buena postura, gracia y
libertad en los movimientos; también logra
mejoras en la piel, el tono muscular y la apariencia
en general. Además, este trabajo físico,
profundo y consciente, mejora la salud y retarda
los procesos de envejecimiento.
Cuando
logramos integrar la mente y el cuerpo a través
de la respiración consciente, nos abrimos
a nuestras experiencias e intereses y florece nuestro
espíritu.
¿Cómo
empezar la práctica del yoga?
La
práctica del yoga puede cubrir expectativas
diversas, como aliviar molestias físicas,
o proporcionar un sistema excelente y completo de
acondicionamiento físico. Para algunos se
convierte en medio de relajación, descanso
y equilibrio; para otros resulta una forma de desarrollar
la mente y aumentar la capacidad de concentración.
Hay quien hace del yoga un medio de aprovechar mejor
su potencial. Pero, más allá de las
necesidades específicas de cada practicante,
el yoga se convierte en la vía hacia un conocimiento
superior y hacia la realización del individuo.
Es
muy aconsejable empezar tomando clases en grupo.
Para ello encontrarás diversas orientaciones
y, como ya lo explicamos, varios enfoques. Es necesario
que observes y utilices tu criterio, toma en cuenta
la preparación y experiencia de cada maestro,
así como lo que ofrece su clase. Poco a poco
te darás cuenta qué es lo que buscas
y con quién te identificas mejor.
A
lo largo del tiempo y con ayuda de tu maestro podrás
desarrollar una práctica personal que te permita
transformar aspectos físicos, emocionales
y mentales en tu vida. Esta práctica, acorde
a necesidades que varían en función
de la edad y circunstancias de la vida, incluso de
las estaciones del año, es un objetivo deseable.
A
través de la clase en grupo puedes contar
con el apoyo de la comunidad asidua, pero si personalizas
las enseñanzas, descubrirás plenamente
el yoga. Tu práctica personal te ayuda a entender
quién eres y el papel que juegas en tu red
de interrelaciones; se convierte en espacio vital
para observar claramente y tomar decisiones en tu
vida diaria, para contemplar la vida desde otros ángulos
y tomar mejores decisiones.
La
combinación de clases en grupo y práctica
personal te permitirá sintonizarte con tu
propia fuente de sabiduría interna. Para
diseñar tu práctica personal es aconsejable
solicitar sesiones individuales con el maestro que
consideres indicado para ello.
El
objetivo de la práctica lo determina cada
persona; el yoga no nos pide creer en nada más
en lo que experimentamos, por nosotros mismos.
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