El Sentido de la Devoción

Mi Homenaje a Sri T.K.V. Desikachar

El 8 de agosto falleció Sri TKV Desikachar, y quizás para muchos practicantes de yoga, su muerte pasó un tanto desapercibida.

Es por ello que quiero compartirles esta breve semblanza y homenaje a un maestro a quien debemos reconocer como uno de los herederos y pilares del linaje de Sri.T. Krishnamacharya, quien era su padre.

A la vez, considero que Sri TKV Desikachar, no solo merece ese reconocimiento, por ser el hijo de Sri T. Krishnamacharya, a quien debemos el florecimiento del yoga en occidente, a través de sus grandes seguidores, sino por que el mismo tuvo, un gran mérito al recoger y revisar la trayectoria que su padre, a lo largo de sus distintas etapas, honrar cada una de ellas y a sus exponentes, y de ahí recuperar la importancia la práctica individual cobrará , pues era necesario que esta, recobrara nuevamente relevancia. El nos recordó que la práctica de yoga es una tarea personal, individual y única. Que el yoga es para la persona y que a veces no recibimos toda su riqueza cuando solo realizamos prácticas grupales. En especial con muchos y distintos maestros.

Yo tuve el honor de conocerlo, por primera vez, en un intensivo maravilloso que tomé con él y con Sonia Nelson en California, en los años 90, donde tuve la vivencia de una transformación total y confrontante, de mi mirada hacia el yoga y hacia mi misma como practicante de yoga.

Acompañada de mi querida maestra Trish O’Reilly q.p.d., aprendí por primera vez que las posturas solo son una parte de la práctica, que modificar las acciones durante la práctica nos lleva a descubrir experiencias distintas y no solo a corregir formas, y que al sincronizar la respiración o el canto, con el movimiento, se logra entrar en el estado de presencia total, durante la práctica. Sentí de primera mano lo que representa realizar una práctica meditativa en acción.

En ese mismo retiro, donde también practicamos cantos védicos con Sonia Nelson, Desikachar invito a cada uno de los que habíamos asistido, a realizar un acto devocional que realmente se originara en las tradiciones personales o religiosas de cada uno de nosotros. Todos descubrimos que nos resultaba mas fácil realizar un ritual impregnado de imágenes y conceptos de la India, pero que conectarnos con nuestras propias raíces y tradiciones, resultaba una tarea difícil para todos. Al final, resultó algo hermoso e inolvidable. Nos mostró el verdadero sentido de la devoción para que fuéramos capaces de llevarlo a nuestra vida cotidiana y con nuestros propios matices.

Cuando viaje a la India, años después, al entonces Krishnamacharya Yoga Mandiram, tuve, a mi llegada, el honor de participar en una ceremonia que dió lugar en la casa original de Shri. T Krishnamacharya. Así me recibió India, el día que aterricé en Chennai. Permitiéndome sumergirme en el ritual, en el canto y en el poder de honrar al linaje de yoga al que pertenezco y honro.

A quienes no han leído “El Corazón del Yoga” les recomiendo que lo hagan, ya que nos ofrece una hermosa revisión de muchos de los conceptos de yoga mas relevantes, explicados con gran sensibilidad y traídos al presente. En el podrás apreciar que la práctica personal es el camino para desmantelar avidya, el conocimiento erróneo.

En el capítulo ocho, titulado “Las Cosas que Ensombrecen al Corazón” encontramos que define al yoga, como la acción que se realiza con una atención completa e incesante.

El yoga puede convertirse en un sendero para lograr que lo que antes nos fue imposible o inalcanzable, ahora sea posible. Nos ayuda a que se vuelva visible lo invisible. Sin embargo, esto solo sucede si también trabajamos con avidya en relación a lo que hoy en día creemos que es yoga. Si logramos, trascender la superficialidad que encontramos con tanta frecuencia en lo que definimos como verdadera enseñanza, podremos hacer del yoga un camino de vida, acorde a nuestra propia historia personal.

TKV. Desikachar describe al yoga como un viaje que emprendemos cuando hemos sido capaces de reconocer, que no siempre hacemos lo mejor para nosotros y para los demás. Iniciamos este viaje cuando tenemos la humildad de aceptar que no tenemos suficiente claridad. Menciona también, que en realidad, el valor de nuestros actos solo podrá ser evaluado con el tiempo, por lo que trabajar hacia tener una perspectiva mas clara sobre las decisiones que tomamos, es la tarea fundamental del practicante.

Así que el propósito fundamental de tener un camino yóquico no tiene mucho que ver con lo que se ve afuera, sino con reducir avidya, lo cual podrá llevarnos a que, poco a poco, el entendimiento vaya saliendo a la superficie.

Leer o haber escuchado a este sensible maestro deja una importante semilla de conocimiento, y los invito a acercarse a ella, a través de su legado.

Yo he recordado miles de veces, frases aparentemente sencillas que escuche de él, y cada vez que las recuerdo, encuentro en ellas una nueva dimensión de entendimiento.

Por Rosemary Atri

  • Naturópata y Consultora Nutricional
  • Especialista en Yoga como Terapia
  • Programa para Maestros
  • Educadora Somática registrada en ISMETA
  • Consteladora Familiar

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